Una venerable aportación andaluza a la historia de la pesca con red y la carpintería de ribera ahora reconvertido en vehículo deportivo y recreativo.
La antecedente de la barca de jábega fue empleada para la pesca con red quizás ya en el neolítico andaluz, como atestiguarían las pinturas rupestres de Laja Alta -origen de nuestro logo-. En cualquier caso es seguro que la barca fenicia, esencialmente igual, ya faenaba en nuestras aguas hace más de 3 mil años, e ininterrumpidamente hasta finales del siglo pasado. De origen fenicio, es sin duda la más antigua de las barcas españolas.
Tripulada por 7 u 8 remeros y un patrón o espadilla, fue común en las costas de Andalucía y particularmente en las de Málaga. Sin embargo la mayor concentración quizás correspondieran a Almuñécar, incluida La Herradura, donde se guarda memoria de unas 28 jábegas. Añadidas a los sardinales, chalanas y botes, este municipio acogió una de las flotas de pequeños pesqueros en madera fuera de puerto más numerosas del Mediterráneo español.
La pesca artesanal tradicional fue prohibida por motivos socioeconómicos y ecológicos hacia 1986, y pronto la totalidad de las quizás 400 jábegas andaluzas habían desaparecido, salvo dos supervivientes.
En 2011 en Málaga la sociedad civil inicia la recuperación de la barca, ahora reconvertida en vehículo deportivo y recreativo, con un considerable éxito. Nosotros queremos extender el fenómeno hacia el oriente andaluz, donde en el pasado se pudieron censar quizá unas 70 barcas de jábega.

Pecio de Mazarrón, Murcia, s. VII a.C.
La barca fenicia llega a nuestras aguas hace al menos tres mil años. La barca de jábega, su heredera, es casi idéntica en medidas y manejo.

Detalle de la maqueta de la ciudad fenicia de Sexi, conservada en el castillo de San Miguel de Almuñécar. Muestra la factoría de salazones de El Majuelo y se aprecian varias barcas en el puerto. Aportaban el pescado y la sal.

«Jábega» en árabe andalusí significa «red». El buque insignia de la pesca artesanal alcanzó su máxima productividad a principios del s. XX, antes de la irrupción de los pesqueros de metal motorizados y dotados de sónar.

Ya en decadencia, a finales del siglo pasado, la pesca artesanal fue prohibida por razones socio económicas y ecológicas en 1986.

Al poco, casi todas las barcas de jábega habían desaparecido, muchas entregadas al fuego la noche de San Juan.

En 2011, en Málaga se vuelven a construir barcas, no para pescar, claro, sino como vehículo deportivo y recreativo, con la mitad de peso. En verano celebran una Liga de Remo Tradicional que tiene un gran éxito.

En Marzo de 2022 botamos una barca en La Herradura, siguiendo el rumbo marcado por nuestros amigos malagueños. Fue construida por nosotros, en madera.

Nuestra barca es completamente operativa pero su verdadera función es servir de molde para la fabricación de una versión ultraligera, en fibra de vidrio.

Nos consideramos deudores de los amigos de la barca malagueños, pero nos diferenciamos en algunos aspectos, por ejemplo, nosotros renunciamos a todo peso extra.

Nuestra barca ultraligera será accesible para (casi) todos los públicos, no solo para jóvenes atléticos. Fomentamos la competición deportiva, pero también el simple estar en forma y el simple recreo.

Nuestra mejor baza: las costas del mar de Alborán se muestran plácidas para el remo tradicional al menos 300 días al año.

Nuestro objetivo final es ayudar a la creación de los contenidos de un futuro Centro de Interpretación de la pesca artesanal y la carpintería de ribera.
Para haceros perdonar el pecado de construir en fibra de vidrio, traicionando la venerable tradición de la carpintería de rivera andaluza, nos obligamos a un compromiso.
Disfrutaremos del mar pero con igual dedicación vamos a estudiar y defender la memoria de la vieja tecnología del arte de pesca artesanal y de la carpintería de ribera en madera.
De funcionar LABARCA prósperamente, nos gustaría recopilar y crear los contenidos de un futuro Centro de Interpretación de Arte de Jábega y la Carpintería de Ribera.
Queremos que la sociedad moderna se quite el sombrero ante la memoria de los viejos pescadores, y reconozca su espeluznante sabiduría y valentía y esfuerzo, y su estilo de vida, tan parco como noble.
La autoridad tenía derecho a prohibir la pesca artesanal, por razones socioeconómicas y ecológicas, pero no debió desentenderse del altísimo valor histórico y etnográfico de la cultura marenga andaluza.
Estamos seguros de que existe un importante público potencial, sobre todo escolar, los alumnos de todos los colegios a menos de una hora en autobús, y los turistas interesados en la historia, la cultura y la etnografía.
